Terrunyo, un Malbec de Altamira de estilo francés


"Más internacional, más francés". Así define Germán Di Césare, enólogo de la bodega Trivento, el estilo buscado a la hora de recrear Terrunyo en Argentina. Terrunyo es una línea de vinos de la bodega chilena Concha y Toro (grupo al que pertenece Trivento), pero con personalidad y nombre propios, que hasta ahora tenía tres exponentes: un Carmenere, un Cabernet Sauvignon y un Sauvignon Blanc, todos de Chile. El nuevo Terrunyo se elabora con uvas provenientes de Paraje Altamira, Valle de Uco (Mendoza), y suma así un Malbec al proyecto que en un futuro quizás incorpore nuevos exponentes de otros países donde el grupo Concha y Toro está presente.


“Este es un proyecto que veníamos conversando con Marcio Ramírez, colega de Concha y Toro. Quería elaborar un Malbec para la línea Terrunyo, basado en la filosofía de la identificación con el terroir. Es decir, aquel cuartel que mejor expresa la tipicidad de esta variedad pero con un estilo diferente”, comenta Germán Di Césare, al referirse al proyecto que dio lugar a este Malbec que surge del viñedo Los Indios, el mismo de donde sale el Trivento Gaudeo Paraje Altamira.


Terrunyo Malbec 2016, primera cosecha de esta etiqueta, es un tinto que estilísticamente se diferencia de los vinos de Trivento. Comparte sí la frescura característica, pero con una impronta más clásica que incluye un perceptible peso de la crianza de entre 14 y 16 meses en barrica (y un pequeño porcentaje en fudres). Rojo violáceo, de gran intensidad, en sus fragante aromas se combinan las notas de violeta y la fruta negra con las del chocolate aportadas por la crianza, integradas de manera elegante. En boca tiene una entrada suave, de taninos maduros sin llegar a ser dulces, y bastante volumen en boca. Acidez alta y jugosa, se perciben sabores a ciruela madura junto con notas tostadas y de chocolate; en su final, largo, aparece la fruta roja. Su graduación alcohólica es de 14,5%.

Su precio de venta sugerido es de $2200

El terruño, ahora con ñ, se deja entrever en la textura del vino, en una leve sensación de tiza que se percibe en la lengua y en la verticalidad con que se abre paso en boca, todos elementos característicos de Paraje Altamira. Finalmente, dos cosas por destacar: es un vino con mucho potencial de guarda y con la capacidad de agradar tanto a consumidores de vinos clásicos como a quienes prefieren vinos más modernos, pero que encontrarán en este Malbec un tinto de impecable factura y frescura.

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